viernes, 16 de mayo de 2008

Perspectiva Nevski


Un día llegó mi hermano con un disco de vinilo bajo el brazo. Estaban acabando los 80 y era el disco de un italiano que resultaba cuanto menos peculiar; feo, moderno y con una música que no te dejaba indiferente. En las emisoras sonaba un tema suyo, “Centro de gravedad permanente”, que siendo de lo más comercial, tenía algo que la hacía especial. Inmediatamente se convirtió en nuestro disco de culto, no sólo para nosotros, sino para la crítica y para todos aquel que quería estar a la última.

Aquel disco se llamaba “Ecos de danza sufi” y el tipo siempre vestido de negro que lo cantaba era un tal Franco Battiato, y acabó hecho añicos de tanto ecucharlo. A pesar de que apenas entendíamos algunas de sus letras, se respiraba una sensibilidad especial en ellas, y la música era tan especial y tan distinta a lo que llegaba de Italia, que se convirtió en mi músico de cabecera.

Llegaron otros discos, unos cantados en castellano y otros en italiano, y en ellos siempre eran distintos en su concepto al anterior, consecuencia de un músico acostumbrado a experimentar y probar con todos los estilos. Ópera, tecno, música tradicional, clásica rock… todo tiene cabida en su repertorio, sin olvidar la música de autor.

Alguien tan interesado en probar e innovar con la música no podía quedarse ahí, y por eso es un artista multidisciplinar que prueba con otras artes: cine, poesía, pintura, video, cine, música….

Anoche por fín, tuve ocasión de verlo en un concierto en directo, y por supuesto no me defraudó. Durante más de hora y media presentó su nuevo disco, “Il vuoto”, alternándolo con las canciones de siempre cantadas en italiano y castellano. No voy a hacer una crónica del concierto, para esos están los periódicos del día, pero verlo aparecer al cabo de tantos años con esa elegancia de viejo profesor, me hizo recordar aquellos años y la música de un autor sobre todo honesto.

A sus 62 años y como no podía ser de otra forma en alguien que siempre está innovando, se hizo acompañar de dos bandas, una de jóvenes gótico-punkies y otra de jóvenes rockeros que le dieron otro aire a sus canciones de siempre y que esta mañana me han lanzado a por sus viejos discos, ahora en formato mp3 para volver a disfrutarlos.

Para quien no lo conozca todavía, os enlazo su página http://www.battiato.it/, donde se puede hacer un repaso a su biografía y su obra, y donde además se pueden descargar algunos de sus temas.

Uno de mis favoritos es “Perspectiva Nevski” del que os dejo el enlace www.battiato.it/media/sound/prosp_newski.wma (aunque no está el tema completo) y su traducción al castellano. Que los disfruteis.



Perspectiva Nevski

Un viento a treinta grado bajo cero
barría las desiertas avenidas y los campanarios.
A ráfagas heladas de metralla,
desintegraba cúmulos de nieve.

Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.
Y los fuegos de la guardia roja encendidos
para echar al lobo, y viejas con rosarios.

Sentados en las gradas de la iglesia,
esperábamos tras la misa que saliesen las mujeres.
Mirábamos con expresión ausente
la gracia incomparable de Niyinski.

Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.
Y luego de él se enamoró perdidamente su empresario,
y de las danzas rusas.

Con mi generación pasé el invierno,
mujeres encorvadas sobre el telar en la ventana.
Un día en la perspectiva Nevski
me encontré por azar a Igor Stravinski.

Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.
Los orinales puestos bajo el lecho por la noche
Cine de Eisenstein por la revolución.

Estudiábamos cerrados en un cuarto,
con débil luz de velas y candiles de petróleo.
Y cuando se trataba de hablar
esperábamos siempre con placer.

Y mi maestro me enseñó
qué difícil es descubrir el alba dentro de las sombras.
Y mi maestro me enseñó
qué difícil es descubrir el alba dentro de las sombras. .

jueves, 8 de mayo de 2008

Valencia Zaragoza

Valencia Zaragoza podría ser el título de una película de Win Wenders, pero no lo es. Es el partido de esta tarde en el que el Valencia de mis disgustos se enfrenta al Zaragoza con la vista puesta en el abismo de la 2ª división, el partido más importante del club de Mestalla desde hace 25 años. No sé si resulta poético o literario hablar de fútbol en un blog, pero las pasiones no se pueden controlar y aunque con el tiempo he dejado de ser tan fanático para pasar a ser un simple espectador, no puedo dejar de hablar del partido de esta noche, en el que los dos equipos se la juegan.

De nada servirá haber ganado hace unas semanas la Copa del Rey si en las tres jornadas que quedan para que acabe la liga no se consiguen los puntos necesarios y el desastre se consuma. Yo viví el descenso a segunda división el año 84, aunque como digo, entonces era más forofo y lo pase fatal. Ahora que los clubs de fútbol se han convertido en negocios para sus empresarios (qué curioso que la mayoría de los presidentes son empresarios de la construcción) y el ejemplo más claro lo tenemos en Juan Bautista Soler (Solar de Mestalla le llaman), un presidente que lo más redondo que ha visto en si vida es el cubo de Rubick, la pasión se ha perdido y por momentos lo que me pide el cuerpo es que se hunda con todos sus especuladores, su mejor campo del mundo, sus políticos prevaricadores y fanáticos….

Pero pienso en todos los partidos que he visto en el viejo Mestalla, donde mi padre era acomodador y pasamos largas tardes de domingo mi hermano y yo en sus gradas, cuando el campo era todo para nosotros y gritábamos para oír nuestro propio eco. Donde saltábamos al césped a pedir nerviosos autógrafos a las figuras de la época, vestidos todavía con traje de calle y siempre enormes a nuestros ojos de niños. Cada domingo saltábamos una valla minúscula, porque entonces no existían los energúmenos que pegaban a los arbitros, y cargados con la libreta de autógrafos nos lanzábamos a por ellos.

He visto al Valencia desde todos los ángulos de Mestalla; sentado a veces en la escalera, otras embriagado del humo del puro de algún empresario en tribuna. Algunas aburrido mirando el orden de las banderas que marcaban la clasificación en numerada y leyendo el librito que recogía antes de cada partido y que lo mismo servía para abuchear que para no mancharte los pantalones.

Uno de esos partidos lo recuerdo especialmente, aunque ya no era tan niño. Era el final de la temporada 82/83 y tras una campaña desastrosa el Valencia se salvó en la última jornada. Se enfrentaba al Real Madrid que estaba a punto de conseguir el título de Liga y al que sólo le hacía falta un empate. El Valencia debía ganar y esperar otros resultados. El milagro se produjo cuando alguien sacó un córner y Tendillo, aquel defensa central de Moncada, viniendo desde atrás cabeceó a la red. El Valencia se salvó en la última jornada y el Real Madrid no ganó aquella Liga (¿se puede ser más feliz?) que al final se llevó el Athletic de Bilbao de Clemente.

Cosas del fútbol, al final Tendillo acabó en el Real Madrid después de pasar por algún equipo como el Murcia. Yo ví aquel gol desde el córner desde el que se lanzó la pelota y todavía recuerdo perfectamente la jugada, pero sobre todo recuerdo la alegría de celebrar que estábamos salvados. Una alegría que duró poco, pues el Valencia bajó al año siguiente después de una temporada todavía más desastrosa si cabe.

Nadie se imaginaba que aquello podía ocurrir, todos confiábamos en que en el último minuto un Tendillo, un Solsona marcaría la diferencia y se obraría el milagro. Más o menos como ahora, 25 años después.

Todas las estadísticas son favorables, hay equipos peores, la plantilla es de las mejores de Europa, somos campeones de Copa… pero nada de eso servirá si hoy no se gana al Zaragoza.

Por eso me olvido de lo que me pide el cuerpo y pienso con el corazón. Recuerdo aquellas tardes de domingo, ese gol de aquel defensa tan elegante de Moncada, y sobre todo a mi padre abrazándome para celebrar aquel gol y me olvido por un momento de los especuladores que han convertido una pasión en un negocio para desear con todas mis fuerzas que el abismo que nos acecha no sea más que un mal sueño.

Por eso, si no puedo ver el partido, me pondré esta noche la radio (como se hacía en aquella época en que no había que pagar por ver un partido por televisión) y cantaré como entonces los goles de Villa, Silva, Claramunt, Kempes, Abelardo, Aníbal, Sol, Bonhof… o Tendillo.

Porque un club de fútbol no debe ser una empresa, sino un sentimiento, y traicionar al Valencia sería como deshonrar la memoria de mi padre.

Por eso, esta noche más que nunca: ¡Amunt Valencia, sempre amunt!

jueves, 1 de mayo de 2008

Philip M. Parker. El autor de 200.000 libros


El autor de 200.000 libros es todo menos escritor
NOAM COHEN (NYT) El País. 27/04/2008


No es fácil escribir un libro, pero Philip M. Parker parece haber superado todos los obstáculos.Parker ha generado más de 200.000 libros, como demuestra una reciente búsqueda avanzada sobre su editorial en Amazon.com, lo que le convierte en "el autor más publicado del planeta", en sus propias palabras.

Entre los títulos publicados con su nombre están The official patient’s sourcebook on acne rosacea (168 páginas por 15 euros); Stickler syndrome: a bibliography and dictionary for physicians, patients and genome researchers (126 páginas por 18 euros); y The 2007- 2012 outlook for tufted washable scatter rugs, bathmats and sets that measure 6-feet by 9-feet or smaller in India (144 páginas por 314 euros).

Pero no se trata de libros convencionales, y quizá sea más preciso llamar a Parker recopilador que escritor. Parker, que también es profesor de ciencias empresariales en Insead (una facultad de Empresariales con campus en Fontainebleau, Francia y Singapur) ha desarrollado algoritmos informáticos que recopilan información a disposición del público sobre un tema (general o raro) y, con la ayuda de 60 o 70 ordenadores y seis o siete programadores, convierte los resultados en títulos de todos los géneros, muchos de ellos de unas 150 páginas que sólo se imprimen cuando un cliente lo compra. Aunque haya gente a la que esto le pueda parecer tramposo Parker, que tiene ideas algo provocativas y aparentemente rentables sobre lo que constituye un libro de consulta, no lo cree así.

Aunque se venden centenares de ejemplares de sus libros más populares, afirma, muchos se venden por docenas, a menudo a bibliotecas médicas que coleccionan casi todo lo que él produce. Ha ampliado su técnica y ahora abarca también los crucigramas, los poemas rudimentarios y hasta guiones para programas interactivos animados.

Y también está estableciendo las bases para componer novelas románticas generadas por nuevos algoritmos. "Ya lo tengo todo pensado", explica. "El cuerpo sólo tiene un número determinado de partes".

Si un lector se pone a hojear una obra como la de las perspectivas para las ventas de alfombrillas de baño en India, le costará encontrar una frase que haya sido "escrita" por el ordenador.
Al abrir un libro, encontramos la página del título, un índice de contenidos detallado y muchas páginas de gráficos con textos introductorios ajustados al contenido y al género.

Aunque nada indica que los libros de Parker sean generados por ordenador, un lector llamado David Pascoe estuvo cerca de averiguarlo, a juzgar por los comentarios que dejó en Amazon en 2004.

En una reseña sobre una guía del acné rosacea, una enfermedad cutánea, Pascoe, de Perth, Australia, se quejaba de que "el libro es más una plantilla para ‘investigación médica genérica’ que algo específico sobre el acné rosacea. La información es tan genérica que se podría utilizar para escribir un manual sobre cualquier tema médico con sólo ‘buscar y reemplazar".

Cuando le dijeron a través de un mensaje electrónico que sus sospechas eran acertadas, Pascoe respondió: "Supongo que ahora entiendo por qué el libro era tan aburrido y frustrante".

Parker estaba dispuesto a admitir muchas de las cosas que Pascoe afirmaba. "Si se te da bien Internet, este libro no sirve para nada", reconoce, y añade que Pascoe no debería haberse gastado los 15 euros que costaba. Pero sostiene que también hay gente que no sabe navegar tan bien por Internet y a la que estas guías le parecen útiles.

Lo que impulsó a Parker a involucrarse en este proyecto es la idea de automatizar tareas difíciles o aburridas. Según él, lo que hace es "deconstruir el proceso de llevar los libros a la gente. Cada paso que se nos ocurre, lo automatizamos". Y remacha: "Mi objetivo no es que el ordenador escriba frases, sino que realice las tareas repetitivas que de otra manera saldrían demasiado caras".

En una entrevista desde su casa en San Diego y en sus oficinas cercanas, Parker explicaba que su idea era ofrecer contenidos que el mercado había rechazado por la escasez de demanda. Eso es válido para cosas escritas en un lenguaje incomprensible, para enfermedades extrañas o productos relativamente desconocidos.

Parker compara sus métodos con los de un editor tradicional, sólo que con los suyos el ordenador hace parte del trabajo.

Los investigadores del campo de la inteligencia artificial afirman que los ordenadores están lejos del concepto de escritor que tiene el público general.

"Hay un espectro continuo, también conocido como cuesta resbaladiza, entre un programa que escribe automáticamente una guía de teléfonos y un programa que genera textos en inglés con el grado de variedad que se podría esperar de un hablante de inglés medio", explica Chung-chieh Shan, profesor adjunto del departamento de informática de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey. "El primer programa es fácil de escribir, pero el segundo es muy difícil; de hecho, es como el santo grial de la lingüística".

Últimamente, Parker se inclina más por temas ligeros con orientación didáctica.


Ha invertido en videojuegos basados en palabras y programas interactivos que enseñan inglés a extranjeros. YouTube tiene muchos ejemplos de estos juegos, que cuentan con guiones generados por ordenador.

La versión menos tecnológica de esos juegos son los miles de libros de crucigramas que Parker ha realizado en unos 20 idiomas. Las pistas están en un idioma extranjero y las respuestas en inglés.
Como parte de su amor por las palabras y los diccionarios de todos los idiomas, Parker afirma que ha empezado a utilizar el ordenador para escribir poemas.

Como es lógico, una de las dificultades de generar 100.000 poemas es pararse a evaluar su calidad.
"¿Cree que alguno se le podría atribuir a Shakespeare?", le preguntaron. "No", responde. "Pero sólo porque todavía no he hecho sonetos".