miércoles, 27 de mayo de 2009

El arte del fútbol


El Periódico de Catalunya publica hoy en su editorial este artículo sobre el fútbol a propósito del partido de esta noche.



'El arte del fútbol'

Hoy es el gran día. El día marcado en rojo desde que empezó la temporada, el día en el que se disputa el encuentro más esperado, el choque más apasionante en muchos años, la final de la Champions entre el FC Barcelona y el Manchester United. La cita es en Roma, un escenario colosal que da aún más relieve a un partido que paralizará Barcelona, Catalunya y, por qué no, al mundo entero.

El fútbol se ha convertido en el fenómeno deportivo más mediático de nuestros días. Es un lenguaje --como dijo Pier Paolo Pasolini-- que combina la prosa de la combinación y la estrategia con el destello poético del gol. Es un espacio común en el que se encuentran sensibilidades distintas y diversas culturas, unidas por la ecuación de dos porterías y un balón. Lo dijo otro famoso escritor, que también fue guardameta, el premio Nobel Albert Camus: "Todo lo que sé sobre la condición humana, lo aprendí gracias al fútbol". Y aún más. Esta vez es una de las agudas reflexiones del mítico Bill Shakly, mánager que fue del Liverpool: "Me preguntan si el fútbol es una cuestión de vida o muerte. No es así: es mucho más importante que todo eso".

El fútbol es mucho más y muchísimo menos que la vida. Ahí reside su encanto. Sin dejar de ser un juego, genera pasiones universales que nos transportan más allá de la cotidianidad. Sin dejar de ser un azar, sus leyes --interpretadas por excelsos ejecutantes-- generan algo muy parecido a la belleza armónica. Y, al final, lo que nos maravilla, aquello que nos seduce, es que no deja de ser, el fútbol, aquel juego, aquel azar que, siendo niños, nos cautivó.

Con el fútbol jugamos a crear belleza y aspiramos a que sea inmarchitable. Por eso, el fútbol es también memoria. En un partido como el de hoy, se oyen las voces de la Hungría de Puskas, Czibor y Kocsis; del Brasil de Pelé y Rivelino; del Torino de Mazzola perdido en el monte Superga; de todos los Barça legendarios (con Samitier, Kubala y Cruyff), del también legendario Manchester de Bobby Charlton. Todos están ahí --y muchos más: Di Stefano, Maradona...-- para asistir al momento epifánico, al instante justo en el que el Dios del fútbol decida extender su mano para infundir la gracia del juego al nuevo Adán del paraíso del balón, a este Barça de Pep Guardiola llamado a las puertas de la gloria.

La interpretación que hoy publica EL PERIÓDICO en portada nos traslada a la Capilla Sixtina, al fresco de La creación de Adán, de Miguel Ángel Buonarotti. Por diversas razones. Esta es la sexta final de la máxima competición continental que disputa el Barça, y lo hace en un año que será recordado como el de los seis goles en el Bernabéu. Y también porque en esta capilla, tan cercana al Stadio Olimpico, se representa el momento sublime, único, en el que el verbo transmite sus dones al hombre. El Dios del fútbol, en nuestro caso, se acerca e insufla la magia a Pep y a su equipo. Es un instante glorioso, adámico, primigenio. Vamos a vivirlo con inusitada alegría, con mucha expectación, con civilidad y con los nervios a flor de piel. También con la convicción de que, pase lo que pase esta noche, ya ha nacido --nace hoy en Roma-- aquel que nos viene a descubrir las razones fundamentales de este deporte. Un Barça que nos transmite placer, da consuelo y nos llena de vida.

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