viernes, 29 de abril de 2011

Otro cine que cierra



Ayer fui a los cines UGC-Cine Cité por última vez antes de su cierre definitivo hoy viernes. Siempre me apena el cierre de un cine, y aunque éste no llevaba mucho tiempo abierto, reconozco que en los últimos años me había hecho asiduo a sus salas. Su cercanía y comodidad, las películas en versión original y dobladas al valenciano que emitía, sus promociones y ofertas, y sobre todo sus atípicas sesiones matinales, lo fueron convirtiendo en mis salas favoritas. Es cierto que nada tiene que ver con los cines de barrio de nuestra infancia, también que era un cine moderno, familiar y en parte comercial, pero mantenía cierto encanto que lo hacía peculiar para mi y para mi familia.

Son ya demasiados los cines entrañables que han cerrado en los últimos años. Hace años lo hizo el Metropol (ese sí que me dolió) después de un extraño incendio (qué mejor final para un cine que las llamas devoren las historias que vivió ), donde disfruté sólo o en compañía de sesiones dobles e incluso maratones nocturnos de terror. Hace poco los Aragón, los Albatros con sus incómodas salas pero películas raras…. Eso sin contar las salas de barrio o céntricas que fueron devoradas por la especulación, el ladrillo, el aburrimiento de los acomodadores o como no, la maldita crisis.

Se hace difícil hoy en día disfrutar de una buena película fuera de las multisalas de un centro comercial, con olor a palomitas y espectadores gritones apasionados por el cine violento americano, pero supongo que es algo a lo que tendremos que ir acostumbrándonos.

Al menos aún nos queda y esperemos que por mucho tiempo, el Cinestudio D’Or de programa doble y ese encanto de antaño. Pero el D’Or necesita un post sólo para él. Viva el cine.

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