martes, 3 de julio de 2012

Yo soy español, español, español

Javier Gallego es director y presentador de "Carne cruda", un programa de Radio 3 que he vuelto a escuchar después de años. Me gusta su voz, la música que pone y esa forma tan diferente de ver la realidad. El programa tiene un blog donde escribe Javier y donde dice verdades como ésta. El programa se puede escuchar de lunes a viernes a las 14:00 horas.


Yo soy español, español, español, gritaban decenas de miles de españoles al paso de La Roja por las calles de Madrid, lógicamente orgullosos del espectáculo que ha dado la selección jugando al fútbol. Pero el espectáculo que dieron ayer tuvo poco de lo que enorgullecerse. La mayoría olvidó que son un modelo para muchos chavales y un referente de este país y convirtieron una celebración pública emitida por televisión en un cotillón en sus horas más chuscas. La culpa es nuestra por querer que sean modelo de conducta fuera del campo quienes sólo deberían serlo dentro. La culpa es nuestra por no invertir en otras disciplinas como lo hacemos en la deportiva y de los periodistas por buscar sólo referentes de esfuerzo físico pero no de talento intelectual o creativo. Sí, yo soy español, español, español, deberíamos gritar, no sólo por el orgullo de lo que tenemos de bueno sino también para recordarnos la responsabilidad que tenemos sobre lo que no lo es.
Yo soy español, español, español, de un país que arde en llamas en Valencia, Albacete y Murcia en parte por la negligencia de políticos que despilfarran en aeropuertos sin aviones y fastos deportivos a su mayor gloria pero recortan en el cuidado de nuestros montes.
Yo soy español, español, español, del país en el que el presidente del gobierno se fue el fin de semana a deleitarse con el juego de la Roja en lugar de preocuparse por el fuego rojo que asola Valencia y ayer se fue a Sevilla a sentarse en su silla, su sillón, y recibir el calor de sus filas en lugar de ir a Valencia a darse de bruces con el calor de las llamas y animar a las filas de trabajadores que luchan por la extinción del fuego. Nada dijo de la reducción de presupuesto y personal en prevención de incendios que ha permitido la expansión del fuego pero nos advirtió de que todavía va a quemarnos más con más recortes (o reformas, como él lo llama). Yo soy español, español, español, pero no soy tonto.
Yo soy español, español, español, del país en el que el presidente anuncia más recortes pero políticos de Izquierda Unida, PSOE y Partido Popular de la Asamblea de Madrid se niegan a que se bajen los sueldos de alcaldes y diputados autonómicos como ha pedido UPyD y se indignan porque les digan que no es normal que ganen más, incluso, que el presidente del gobierno.
Yo soy español, español, español, del mismo país en el que los jueces del Tribunal Supremo, los mismos que tienen semanas caribeñas y viajes sin justificar, también se indignan porque les acaban de quitar los coches oficiales y piden que se los devuelvan como al resto de autoridades.
Yo soy español, español, español, de un país en el que las instituciones que han recortado en sanidad, educación, investigación, que han subido impuestos, que han congelado sueldos, que han salvado a banqueros millonarios, no han renunciado aún a ninguno de sus privilegios.
Yo soy español, español, español, del país con la cifra de paro juvenil más alta de Europa, un 52%, más de la mitad de los jóvenes, por más que hoy el empleo estacional del verano maquille las cifras de paro con una bajada de 100.000 personas, de lo que por cierto nos alegramos.
Y también nos alegramos de que el pasado martes, los médicos españoles volvieron a batir un récord de trasplantes en un día, treinta y seis, gracias a la donación de 14 donantes fallecidos y cuatro vivos. Esos médicos deberían ser nuestros referentes de talento y esfuerzo. Y  esos donantes, de generosidad. A estos también deberíamos salir a aplaudirles a las calles miles de ciudadanos, coreándoles: yo soy español, español, español.  

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